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miércoles, 11 de marzo de 2009

11 M

Hoy hace cinco años que este país se hizo mundialmente conocido mediante una de las peores formas posibles.

Recuerdo que ese día me quedé a comer en el trabajo, y que esa sobremesa fue la mas triste y silenciosa de las que tengo memoria. Todo el mundo en el restaurante estaba mudo, con los ojos atentos a los televisores, algunas gargantas con nudos que impedían hasta comer.

Pertenezco a la mayoría que tuvo la suerte de no tener familiares o conocidos entre los afectados. Pero cuando sucedió, de repente tuve una inmensa preocupación por un amigo que se había ido a vivir a Madrid hacía poco, y para ir a trabajar usaba una de las líneas atacadas. Durante cerca de dos horas estuve llamándole al movil a intervalos de 10-15 minutos, solo para recibir avisos de "línea saturada, por favor vuelva a intentar pasados unos minutos". Como podréis comprender, eso no me dejaba precisamente mas tranquilo.

El alivio llegó cuando al final se estableció la conexión y contestó a la llamada. Tuvo suerte: cogió el siguiente tren después del que explotó. Cuando sucedió el drama, me contaba, pararon todos los trenes y tuvieron que bajar a mitad de trayecto. Una vez fuera, se les explicó que había pasado algo y tenían que salir de allí. Llegaron andando a la capital, donde se encontraon el caos.

A todos los pasajeros que llegaban andando no les dejaron entrar en la estación sino que los dispersaron y les pidieron que se alejaran lo mas rápido posible, para dejar sitio a las ambulancias y al personal sanitario. Pudo hablar por teléfono con su chica y luego con su oficina, donde le explicaron que la cosa era mucho peor de lo que el había visto, y que no se molestase en ir a trabajar: Madrid estaba colapsada.

Como ya estaba allí, entró a un centro comercial a mirar unas cosas que tenía pensadas, pero su relax duró poco. La sensación de pánico quedó clara cuando un policía entró corriendo al local donde se encontraba, avisando de que ese edificio tenía que evacuarse porque había sospechas de que allí había otra bomba. Ahora se sabe que no era cierto, pero en ese momento no apetecía hacerse preguntas incómodas. Se fueron todos de la forma mas ordenada que pudieron, y punto. En ese momento es cuando pudo cogerme la llamada.

Así que viendo que no podía hacer nada, decidió volver a su casa aunque fuera paseando, porque el tráfico estaba cortado al menos hasta el extrarradio.

Esta es mi minúscula historia, que no tiene nada que ver con los auténticos dramones que se vivieron esos días, y que aun colean. Este es mi recuerdo a todos a los que sufrieron.

2 Comments:

  • At 11/3/09 19:17, Anonymous kurtinaitis said…

    gracias por contarla. Es una manera de recordarlo, y es bueno hacerlo.

     
  • At 12/3/09 07:21, Blogger Soundtrack said…

    Es lo único que puedo hacer.
    Es lo mínimo que debo hacer...

     

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