The Soundtrack Engine

Seguro que tienes algo mejor que hacer...

viernes, 19 de agosto de 2016

Pues eso...

viernes, 15 de julio de 2016

La suspensión de la credulidad

Hay un proceso mental muy curioso (ya conocido entre los aficionados) conocido como Suspensión de la Incredulidad. Es la forma en la que, voluntariamente, uno acepta sucesos que en la práctica son imposibles e irreales en obras de ficción. Es decir, cuando uno ve una película, o lee un libro, o etc… en la que una persona vuela, unicornios aparecen en un vergel lleno de criaturas fantásticas, una civilización extraterrestre tras otra desea invadir Nueva York en mitad de batallas intergalácticas, o al final de la historia el protagonista encuentra su verdadero amor, todo eso, aun sabiendo que es falso, sencillamente lo aceptamos para poder disfrutar de la historia. Nuestro sentido crítico se pone en pausa y, sencillamente, nos tragamos lo que sea para disfrutar de la obra por muy incoherente que sea con la vida real. Y oye, muy bien que viene. Es fabuloso.

Sin embargo creo que existe otro proceso todavía más inmenso y de consecuencias más amplias. Por ser justo lo contrario de lo anterior, yo lo he bautizado como Suspensión de la Credulidad. Eso es cuando ves cosas absoluta y dolorosamente reales, y has de aceptarlo y seguir tu vida porque de otra forma te hundes.

Todos los días suceden cosas espantosas. Atentados con docenas, cientos de muertos y heridos. Refugiados o inmigrantes ignorados y abandonados a su suerte. Recién nacidos que son encontrados en la basura. Mujeres maltratadas, asesinadas, a veces junto con sus hijos o al lado de ellos. Animales alegremente torturados de diferentes formas. Corrupción institucional hasta la médula. Estafas financieras. Dramas. Dramas. Dramas… Me gusta estar informado de lo que sucede en la sociedad, pero llevo una temporada que me asusta pensar en lo que puedo encontrarme. Y todo esto no es debido a desastres naturales, causas climatológicas o enfermedades sobre las que no se tiene control. No, todo esto brota desde lo más mísero de la condición humana. Y así un suceso tras otro hasta que crees que el cerebro se te va a bloquear.

Porque a la Vida realmente le preocupa poco cómo te encuentras. El universo sigue inmutable, atendiendo solo a sus Leyes. Y tú sigues teniendo que comer. Y tus hij@s siguen teniendo que crecer. Y tú no puedes quedarte en modo shock. Así que entonces es cuando la mente comienza el proceso de Suspensión de la Credulidad. Porque sabes que todo eso es cierto, horriblemente cierto, pero si permites que te afecte, adiós. Así que aceptas que lo que ha pasado es horrible, pero sigues. Te consterna que lo que sucede es bochornoso, pero sigues. Porque o sigues, o tú, que aún puedes, ya no vives.

Y si queremos luchar contra eso, hay que seguir vivo.

PD: Puede ser que por mi carácter especialmente moñas estas cosas me afecten en mayor grado, vale, pero hay días en los que en verdad me apetecería pulsar el reset.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Introspección

Hay momentos en la vida
que viéndote en soledad
encuentras la realidad
que ya dabas por perdida.

Te observas tan solo, aislado,
vulnerable intimidad,
expuesto al mundo, asustado,
por tu conciencia juzgado
confrontando la verdad

¿Da la existencia un sentido
a tu proyecto vital?
¿Sientes la calma estival
sobre lo que hayas vivido?

¿Sientes culpa, paz, reproche?
¿Te domina el pesimismo?
¿Te sientes fiel a ti mismo
o anhelas que llegue la noche?
¿El futuro da pavor?
¿Aprecias todas las flores?
¿Se ha diluido el dolor
de un pasado mal de amores?

Pero aquel momento llega
en que expulsas tu interior,
que a tus deseos se pliega
y todo el cuerpo te riega
de alegría y de candor
tras retirar esos restos
de tu preciado tesoro,
y sin tóxicos molestos
tapándote cada poro.
Libertad, a ti te imploro
seguir fresco y renovado
Mis pecados se han absuelto.
El clímax ha terminado.

Y ya ningún mal te atrapa
ni queda rastro de pena
cuando al fin bajas la tapa
y tiras de la cadena.

miércoles, 6 de enero de 2016

Y todo continua...



Pues bien, llegó el final;
Se han acabao, mis vacaciones.
Fue bien, no estuvo mal,
he descansao, sin tensiones.

Dormir, pude un montón,
no he recordao mis madrugones.
Y mucho vaguear
en vacaciones

Los planes por hacer
pues al final, dejé de lado.
Y es que hacerme esforzar
me deja tan acobardado

No obstante aproveché
para calmar mis emociones.
Que es bueno relajar
En vacaciones

Y es cierto comí, como un tragón
con mucho ahínco y gran tesón
Y el miedo a volverme a pesar
no evitó el ponerme a zampar.
Crecí tres tallas y algo más
En vacaciones

Reí, jugué y canté.
Quedaron pocos polvorones
Dejé temblando y mal,
la bandeja de turrones.

Pensando en todo aquel,
puedo decir, sin aprensiones
Joer, joer que bien,
En vacaciones.

Alcohol, tanto no fue;
No hacen falta esos empujones
Total, para ir zumbao
me basta con mis infusiones

Las uvas, doce y bien
al compás de los carrillones
y otro año cambió
en vacaciones

Pero esto acabó, fue una ilusión,
mañana vuelve el madrugón
No quiero ir, pero hay que actuar
si a fin de mes, quiero cobrar.
Quiero llorar, al recordar
Mis vacaciones

Si, mis vacaciones...

PD: A ver cuando actualizo el software de sonido y vuelvo a dar vergüenza ajena cantando mis propios karaokes otra vez... :-P

sábado, 14 de noviembre de 2015

Sobre el terror

Hay una idea que suelo repetir desde hace bastante, sobre todo cuando suceden hechos que nos pillan tan de cerca, como el de anoche en París: el terrorismo ha ganado.

No me refiero a si el objetivo último que reivindican los asesinos se haya conseguido, sea la creación de una teocracia islámica en la Patagonia, obligar a todos los hipsters a adorar a Alá aprovechando que ya tienen barba, o proclamar universalmente al FSM como horrendez pagana. No. Se trata de que si el terrorismo consiste en modificar el comportamiento de una sociedad debido al uso del terror de forma masiva e indiscriminada, eso ya hace tiempo que lo han conseguido.

Tal vez no lo recuerden los más jóvenes del lugar, pero antes de que cayeran las torres gemelas, había una serie de cosas que en occidente no existían: la comprobación nivel Autopsia antes de embarcar en un vuelo, la necesidad de identificarse para tener un móvil prepago, unas cuantas leyes sobre "seguridad ciudadana" que se excusan en la existencia de un terrorismo islamista, etc...

Mucho me temo que lo de ayer desembocará en una serie de medidas en las que volveremos a perder los de siempre, y no servirá para reducir el nivel de riesgo. Porque se supone que se empezó a incrementar "nuestra protección" hace 14 años, pero no aprecio las mejoras. Voy a mantener la prudencia en este aspecto y aceptar que efectivamente, gracias a estas medidas se han detenido un gran número de incidentes que han sido detectados a tiempo de ser "desactivados", pero ¿esa estrategia es buena? ¿No sería mejor que, en vez de tener que esforzarse en evitar que una bomba explote, esforzarse en que nadie quiera ponerla?

Tal vez sea una mezcla entre inocencia y demagogia pensar que, si me permiten el símil botánico, es menos eficiente tener que trabajar para quitar las malas hierbas que el preocuparse por evitar que lleguen a plantarse las semillas. Soy de los que piensan que el terrorista no nace sino que se hace (aunque nacer en determinados sitios puede ayudar bastante a digievolucionar). Precisamente el tema de poner los recursos necesarios para evitar una deriva integrista hubiera sido mejor idea, según mi naïf opinión. Pero parece que, volviendo al símil anterior, en vez de evitar la plantación de semillas, lo que se haga es plantar una mala hierba distinta que ahogue a la primera. Con lo que el problema sigue siendo el mismo, aunque las hojas sean diferentes.

Yo no me tengo como muy lúcido en temas de Macropolítica Exterior y Defensa de los Valores Occidentales(tm), pero si he llegado a una conclusión de este tipo medianamente coherente, sería lógico pensar que los ultramandamases de arriba también pueden haber llegado a una idea similar. Y en ese caso preferirían las ayudas a desactivar el integrismo y las ganas de ser un mártir en vez de enviar toneladas de armas al grupo terrorista B para que ayude a eliminar a su enemigo, el grupo terrorista A. Para que luego puedan continuar usando el extremismo como posibilidad única para ganar desesperanzados adeptos hasta que sean demasiado peligrosos y las armas se comiencen a enviar al grupo terrorista C. Así que desde mi absoluto desconocimiento, solo hay una pregunta que se me repite una y otra vez: Cui prodest?

miércoles, 21 de octubre de 2015

Marty!

Pues ya ha llegado... :-P

lunes, 20 de abril de 2015

20 de abril

Enviado a mí mismo, al de hace 25 años…


Veinte de abril, dos mil quince
Hola Soundtrack, ¿cómo estás
este año en el que alcanzas
la mayoría de edad?
Tal vez te extrañe esta carta
desde el futuro emitida
Pero quisiera contarte
como va a ir siendo tu vida

Cuando recuerdo tus años, o recuerdo mi infancia
La nostalgia me persigue con su amarga fragancia
Que la vida es aprender a no estar triste
Aunque a veces
Se resiste, se resiste…

Si bien no puedo decirte
como discurre la trama
tendrás momentos felices
tendrás momentos de drama

Y aunque te parezca extraño
te gustará tu trabajo
aunque lo veas absurdo
aunque empieces desde abajo

Y deberías cuidarte
y pensar en todo el mal,
en lo que puede afectarte
la bollería industrial

Cuando recuerdo tus años, o recuerdo mi infancia
La nostalgia me persigue con su amarga fragancia
Que la vida es aprender a no estar triste
Aunque a veces
Se resiste, se resiste…

Y tus amigos, eternos,
unos se van, otros quedan
Algunos aun te saludan
Otros solo se recuerdan

Aunque te cueste creerlo
de veras, tendrás familia
Con una esposa y dos hijos
la soledad se te alivia

Y aunque me vaya olvidando
tanto en lo que he fracasado
debería ir terminando
eso es cosa del pasado

Por terminar: no te rindas
No es temible tu destino
Que como dirá el doctor Malcolm:
“La vida se abre camino”

Cuando recuerdo tus años, o recuerdo mi infancia
La nostalgia me persigue con su amarga fragancia
Que la vida es aprender a no estar triste
Aunque a veces
Se resiste, se resiste…


Y no, no sirve para ponerla en el karaoke. Lo he probado :P

martes, 6 de enero de 2015

El fantasma de las navidades pasadas

Pasaron las fiestas. Se terminaron los fastos. Las guirnaldas navideñas se recogen y el abeto vuelve a su perenne hibernación. Las figuritas del belén retornan a sus cajas una vez más. La Tregua de Navidad ha finalizado. Probablemente, se habrá terminado el periodo con menos dinero y más tripa. Los que tengan menos suerte, seguramente ni eso. Comienza de verdad el año. Lo chungo.

Así que toca volver a la lucha. A este año que puede ser tanto o tan poco. A aguantar, que es vencer, según palabras del mismísimo Mariano. Las comilonas han pasado a ser un triste recuerdo cuyo fantasma se te aparece cuando te subes a una báscula o te analizan el colesterol. Hay que volver a recorrer el año, que encima será un segundo más largo. Así que fuerza para todos. Y a por ellos. Que ellos llevan años yendo a por nosotros…

miércoles, 31 de diciembre de 2014

M

Quería aprovechar esta entrada, la número 1.000 del blog, para poder publicar algo medianamente decente, épico, glorioso, o simplemente que no fuese aburrido. Sin embargo me siento frente al teclado y no me sale nada. Creo que no es por falta de temas o de ganas de escribir (Twitter va cada vez de mal en peor gracias a mí), sino a que no encuentro el ánimo suficiente como para ponerme a ello de forma seria.

Uno intenta impermeabilizarse frente a la Vida Real™ que hay fuera pero me resulta imposible. Mientras el común de los mortales tiene que lidiar con heroicidades como su empleo, su salud o su educación, van goteando noticias acerca de cómo vive la élite, aquella que nos exige sacrificio mientras, presuntamente, nos vampiriza saltándose la legalidad y la legitimidad por el forro.

Salvo que uno sea Marianista dudo que haya que recordar todas las indecencias que han ido apareciendo en los últimos meses y años, así que me lo voy a ahorrar. Solo sé que este año que entra ahora mismo será bastante crucial. Bastante importante. Puede que sea la última oportunidad en mucho tiempo de intentar reconducir las cosas.

No soy optimista. Creo que la cosa ha llegado lo suficientemente abajo como para que suceda algo gordo. Pero no sucede, y me pregunto si acaso es que el equivocado soy yo. ¿Podría ser? No puedo descartarlo de buenas a primeras. Maldito seas, método científico…

Lo único que puedo hacer es seguir insistiendo y trabajando por lo que creo justo. Y esperar que otros muchos que hacen más y mejor que yo tengan éxito. Mi desconsuelo es: si se consigue algo, ¿llegará a tiempo para la gente que está en las últimas?... La empatía es un don envenenado.

La esperanza y la ilusión, mal entendidas, solo sirve para que nos quedemos quietos en casa esperando que otro lo solucione todo. Mucha gente se ha cansado de esperar y la gran cantidad de movimientos sociales que van apareciendo se llenan de Héroes que hacen lo que el Gobierno ha decidido quitar. Pero aun falta gente. Demasiada gente. Para tantas cosas…

No voy a desear feliz 2015. Ganáoslo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

De la Barbarie

Hace poco se ha celebrado el medievalmente denominado Torneo del Toro de la Vega, como mucha gente ya sabrá debido a la expectación mediática que brota cada año con semejante evento. Y hemos visto en los diversos medios opiniones alrededor de aquello. En mi caso particular muchas opiniones en contra y unas cuantas, más bien pobres (por no denominarlas casi patéticas), a favor. Pero el tema es que hay algo que me ha llamado la atención y no quiero dejar de comentarlo en este espacio, aprovechando la impunidad que conlleva.

Lo primero dejar clara mi postura, para evitar posibles malinterpretaciones. No estoy de acuerdo con esa tradición. Con ningún tipo de tortura, ni siquiera animal. Soy de los pocos españoles que confiesan NO ver los documentales de la 2. Me hundo en la pena cuando veo al león del Serengueti capturar ese pobre cervatillo que no pudo llegar a tiempo al refugio de la manada. Y si el cervatillo se salva es aún peor, porque entonces los encantadores cachorritos de león se mueren de hambre, siendo pasto de los carroñeros. Que angustia, oiga…

Así que una vez expuesta mi moñez, al lío. Pude ver que en cierta entrevista en un programa iban preguntando a la gente de la calle acerca de la tradición, y las respuestas eran muy similares y contundentes: Que si eran unos salvajes, asesinos, sin corazón, despreciables, gentuza, etc… Que no digo yo que alguno habrá, pero… ¿en serio piensan que esa es la mejor forma de sacarlos del lado oscuro? Si hay algo que me ha enseñado la vida y las últimas temporadas del serial “La independencia de Cataluña”, es que cuanto más te empeñas en denostar algo, más se aferra la víctima a su creencia. Que semos españoles, oiga, está en los genes…

Así, sin pensar mucho, yo primero intentaría enterarme de por qué los tordesillanos siguen practicando este anacronismo con tanta alegría. Para enfrentarte al enemigo primero tienes que conocerlo. Y ver qué argumentos son desmontables. Quejarse por mero asco, por muy justificado que esté, no suele ayudar.

Por lo tanto tenemos a un montón de gente que desde su más ensangrentada infancia ven como algo normal el coger a un toro, estresarlo hasta lo inimaginable, y después asaetarlo hasta su muerte. Bien, ya tenemos un punto: la costumbre. Pero eso por sí solo no explica la afición: de pequeño mi familia veía muchas corridas de toros y yo me volví contrario a la fiesta nacional en cuanto se me encajó un poco la cabeza. Así que, ¿hay algo más?

Ahora mismo tienen más de un 30% de paro, lo cual podría hacer pensar que se trata de una violenta forma de desahogo. Sin embargo eso no explicaría las actuaciones de los años anteriores a la crisis. Evidentemente tiene que ser algo más profundo, mas instalado en su cultura grupal en plan “nosotros”, contra todos los de fuera que vienen a decirles que están errados. Nada une más a la gente que tener un enemigo común, así que me temo que estamos reforzando la convicción de los fieles…

Así pues, tras meditar sobre esto, me pregunto si tal vez se está usando la estrategia equivocada. Igual hay que dejar que la tradición se canse, en lugar de darle fuerzas con cada nueva y frontal queja. Quejarnos de esa fiesta, pero no de sus participantes.

Por usar una analogía, la afición que arropa el arte de Cúchares está bajo mínimos y aún no ha tocado fondo. Si las plazas de toros no están en bancarrota es únicamente por las subvenciones estatales. El toreo con final brusco, simplemente, está desapareciendo. Sí, el folklore de compañía sigue a la vista, pero la venta de entradas no miente. Busquen información en internet, busquen…

Si vas a un lancero y le mentas a la madre, no solo te responderá sino que tendrá mayor impresión de que estás atacando “lo suyo”. En cambio, si la crítica común es en el propio acto en sí, es posible que esa misma persona empiece a cuestionar si el uso que se le está dando a esa lanza que se ha ido transmitiendo de generación en generación no acabará siendo tan cruel como se está diciendo por ahí. Todo eso si él mismo no se está viendo atacado, claro.

No sé, igual tengo una visión muy naïf e inocente de la naturaleza humana (a veeer, silencien esas carcajadas), pero en las últimas ocasiones que he visto reportajes acerca del desgraciado toro, me ha parecido que la defensa “no intelectual” del mismo no era sino la esperada reacción de alguien cuando se ve cuestionado bruscamente.

Quien sabe, tal vez sea algo para meditar…