The Soundtrack Engine

Seguro que tienes algo mejor que hacer...

miércoles, 25 de julio de 2012

Cuando no se puede caer más bajo, alguien encuentra una pala

Cuando en noviembre del año pasado, alrededor de un tercio de posibles votantes impuso al resto una mayoría absoluta y Popular, ya nos imaginábamos que ese cambio no bastaría para aliviar las tesituras que iba sufriendo la ciudadanía a causa de esa entelequia que dan por llamar "Los mercados". Pero reconozco que no esperaba que en poco más de medio año se hubieran encadenado tal cúmulo de despropósitos e incompetencias por parte de los salvadores de la patria.

Vale que hay que ir ajustando el país para hacer frente a la debacle económica que se nos viene encima, pero la forma elegida es propia de una banda de impresentables. En alguna ocasión ya he expuesto mi hipótesis de que están lanzando una batería de medidas horrible y en muy breve plazo de tiempo para acaparar la mayor parte del país lo más rápido posible. Así cuando se vean arrojados del poder antes de los cuatro años de legislatura (bien sea por las anticipadas urnas, bien sea por tecnócratas puestos desde Berlín), han podido privatizarse todo lo posible y seguirán estando en la cúpula de la sociedad. El hecho de que lo estén haciendo sin disimulo ni miramiento alguno refuerza mi impresión de que el tiempo se les acaba. Y si solo fuera a ellos, pues psché, pero resulta que nos están representando a todos, así que más vale hacerse a la idea a la cartilla de racionamiento y a los kartoffen de sobre.

Que haya jubilados que no puedan pagarse las recetas; la sanidad y la educación públicas reducidas a una mera referencia en una polvorienta constitución; que se retiren vacunas necesarias por ahorrarse ese gasto mientras aumentan los beneficios a colegios y clínicas privadas; que se demuestre de forma fehaciente que ha habido 'colaboración necesaria' entre la élite de los bancos mundiales para alterar a su favor los tipos de interés (con proceso judicial en marcha y todo); que se promulgue una amnistía fiscal a defraudadores para obtener unas patéticas migajas, y que el resultado sea tan paupérrimo que encima vendan la subida del IVA a todos porque defraudan unos pocos (pero defraudan más que la recaudación total de todos los demás); que se reduzcan medicamentos bonificados por la seguridad social para cambiarlos por "alguna cosa natural", pero aumente la subvención a los toros; desahucios por centenares a gente que solo quería un techo, mientras condonan deudas a constructores y especuladores ... En fin, creo que ya no me queda superficie estomacal para albergar tantas úlceras...

La única cosa relativamente positiva de los últimos meses, la localización de "una partícula cuyos valores e indicadores son muy similares a los teorizados para el bosón de Higgs", tampoco ha sido coyuntural. ¿No había agoreros que decían que se formaría un mini-agujero negro?. Pues nada, chico; solo hemos obtenido ciencia. Mira que podrían haber aprovechado para colapsar el continuo espacio-tiempo de las cercanías del Bundesbank, pero nada...

Total, que los que defendemos la resistencia cívica y pasiva nos estamos quedando sin argumentos. Y mientras tanto hay una escalada de violencia (verbal y física) contra los 'gestores' que juraban sacarnos de la crisis en cuanto obtuvieran la mayoría en las urnas. Ya veis para qué ha servido. Y se empieza a lanzar piedras a las sucursales. Y se empieza a abuchear a políticos que hasta hace poco no nos daban tanta repulsa. Y me sorprende descubrir que me cuesta condenar este tipo de violencia, aunque en el fondo sé que debe condenarse. Pero me sigue dando un innoble placer imaginarme un par de xtias bien dadas a según quién. Y eso me asusta.

Este post empecé a idearlo hace unas tres semanas, bajo el provisional título de "La ira de los justos". En él, comenzaba mi ensayo intentando justificar si yo podía considerarme estar entre los justos, y de ahí poder compartir mi justa ira. Para ello, hacía el ejercicio de revisar todas las 'injusticias' emitidas en el BOE o adláteres, y pensar si me seguirían sentando como un rayo si a los firmantes los envolvieran otras siglas políticas, cercanas o no a mis gustos. Tras constatar que efectivamente, lo que me indignaba eran las víctimas, y no los ejecutores, me reafirmaba en que podía considerarme justo; al menos para poder quejarme en condiciones. Pero siguen pasando cosas. Y me siguen indignando. Y creo que no soy el único (las últimas manifestaciones así lo corroboran), pero parece que a la Sociedad (así, en mayúscula) le cuesta unirse y reaccionar en un frente común. Porque me temo que si antes estábamos en un punto en que las huelgas y manifestaciones no servían de mucho (y ya en tiempos de Zapatero), ahora la indiferencia gubernamental es mayúscula. Pero peor sería dejar de hacer nada; al contrario, hay que subir el nivel de resistencia un peldaño más.

¿Y qué podemos hacer la gente de a pie?. Verlas venir, me temo. Eso sí, no pienso perderme una sola manifestación, o acción protesta, la convoque quien la convoque, si considero que su reivindicación es justa; como decían en Barrio Sésamo, solo no puedes, con amigos sí.

Y mientras tanto, este verano igual hasta me voy un par de días a la playa. Tengo esa extrañísima sensación de que puede ser la última vez que pueda permitírmelo en mucho, mucho tiempo...

4 Comments:

  • At 25/7/12 17:15, Blogger Mr. Lombreeze said…

    Amén a todo lo escrito aquí. Pese a que no soy amigo de manifestaciones, por considerarlas poco útiles, desde luego no estoy en contra de las mismas aunque solamente sea por el beneficio de sus incuestionables propiedades terapéuticas. Hay que dejar salir esa rabia por donde sea y el derecho al pataleo es un derecho sagrado. Yo, como tú, soy de los que agotan la vía pacífica hasta que...
    ¡se agota!, y la verdad es que estoy siendo cada vez más pesimista y el pesimismo radicalizado se convierte en violencia. Espero que el estallido me pille viejo, con mala hostia y con nada que perder.
    Si el mundo está condenado a ir a peor, sea, pero que vaya peor para todos.

     
  • At 25/7/12 20:49, Blogger MonSeñor Gusano said…

    No lo hubiera podido describir yo mejor. Ojito con los españoles, ya sabemos que somos mansos, hasta que nos damos cuenta que no hay zanahoria al final de la cuerda. Y cada vez hay mas gente que se está dando cuenta. Esto va a ser una batalla.

     
  • At 27/7/12 19:29, Anonymous Eriwen said…

    ¿Sabes qué pasa? que pronto hasta nos quitaron el derecho de manifestarnos. Asi que mejor hacerlo ahora. Y por supuesto que se va a liar parda. Los españoles tardamos en indignarnos, pero cuando lo hacemos se monta la de Dios es Cristo.

     
  • At 2/8/12 17:38, Blogger Soundtrack said…

    Pues ya ves, Lombreeze. No creo que el beneficio de las manifestaciones sea simplemente terapéutico. Da mucha pereza movilizarse, la verdad, y el recuento de asistentes sirve como auténtico control de fuerzas, por parte de uno y otro lado, de ver cómo está la balanza. Si de cada 10 cabreados solo se manifiesta uno, ver media ciudad en la calle es como para que algún dirigente se pregunte si no le van a dar de pedradas por sorpresa en la próxima inauguración, que es a lo que vamos a este paso...

    Pero vamos, que cada vez tengo más claro que los sucesos entre 2007 y 2017, aproximadamente, en el futuro se estudiarán en los libros de historia.

    Si se sigue estudiando, claro.

    Monseñor, muy bien dicho lo de la batalla. Por ahora parecen acciones relámpago, de comandos, incluso ya hay, tristemente, unas cuantas bajas :-(. Pero en cuanto ya no haya sitio a peor, el famoso refrán del convento y las aguas mayores se va a quedar en nada. Y preferiría no llegar a ello :-/

    Pues supongo Eri, que a nuestros nuevos amos les gustaba como quedaban las calles con la ley que prohibía ir más de tres juntos a la vez, con lo que han vuelto a esa extraordinaria placidez. Pero eso sirvio de poco los años previos a la transición, y ahora hay mucha gente (jóvenes sobre todo) que en cuanto les quiten un poco de la (limitada) libertad que han vivido, tal vez se cabreen en serio y monten un macrobotellón pero con objetivos a corto plazo. Y, si la pereza no se generaliza, pueden pasar cosas...

     

Publicar un comentario

<< Home