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jueves, 31 de enero de 2008

Civilización

Ahora estoy mas tranquilo, pero hace unas horas, cuando planeaba escribir este post, me encontraba bastante indignado.

Estaba volviendo del trabajo. El autobús seguía su ruta habitual y se encontraba en la deceleración previa a la parada en la que bajo. El MP3, convenientemente adquirido antes de la aplicación de las nuevas tarifas del cánon digital, me entretenía durante el trayecto. Los últimos acordes de Starship Troopers, de Basil Poleoduris, dieron paso a la partitura compuesta por Danny Elfman para su Charlie y la Fábrica de Chocolate. Antes el autobús me dejaba cerca de casa, pero con el nuevo trayecto tengo que andar unos 10 minutos. No me molesta demasiado, porque aunque he salido perjudicado, ha habido mucha mas gente beneficiada por el cambio. Como diría Spock, el bien de la mayoría prevalece sobre el de la minoría, o el de uno solo.

Al bajar enfilo el camino de siempre. Paseo por la acera y, apenas he dado una docena de pasos, lo veo. Está tumbado, boca arriba, medio cuerpo en la acera y la otra mitad (las piernas) entre dos coches aparcados. No se mueve.

Al acercarme, me da la impresión de que no está probando una extraña forma de siesta hardcore. Realmente parece que no está bien. No va mal vestido, pero me llama la atención que su cinturón esté desabrochado. Me aproximo a ver si respira, cosa que me tranquiliza momentáneamente. Sin saber muy bien qué hacer, me agacho y le pregunto un mas bien poco original "Oiga, ¿se encuentra bien?". Por respuesta, se abren unos ojos amarillentos que recorren su campo de visión una sola vez; se vuelven a cerrar.

Bueno, estas son las situaciones en las que te apetece la cercanía de un profesional. Casualidades de la vida: mi parada de autobús, y por extensión el lugar donde yacía esta persona, están en una acera de un centro de salud. Parece un Deux Ex machina.

Así que me meto por la primera puerta abierta que veo y busco a alguien. Nada. Vacío. Ni en la mesa de recepción, ni en los pasillos (¿no hay listas de espera?) ni en las habitaciones. Nada.

Sin embargo, oigo voces al lado de una puerta. Tras unos minutos haciendo ruido y gritando cosas tan vergonzantes como "¿Holaaaaa?" "¿Hay alguieeeen?". Como nadie respondía, se me ocurre llamar puerta por puerta hasta dar con la que se oían esas voces.

Sale una enfermera que me intenta explicar que esa entrada ya no funciona, que debo ir por otra, pero la detengo explicándole lo que tiene justo al otro lado de esta pared. Se da cuenta que no voy de broma y corre a buscar un médico, dejándome solo, esperando a ver que pasa (y con la comida esperando!)...

Bueno, pues bien hecho, ¿no, Soundtrack?, es decir, has actuado medianamente bien. ¿Por qué te indignas?....

Pues por esto: mientras estaba con esa persona comprobando su estado aparente a ver qué pasaba, bastantes transeuntes se apartaron educados, para no molestar mis inquietudes con sus paseos. Ni uno solo se paró a preguntar, a mirar, a decir "¿y si llamamos a urgencias?". Nadie, joer.

Y eso que apenas a tres calles de allí, este fin de semana apuñalaron mortalmente a otra persona; eso en una ciudad en las que estos sucesos todavía son algo aislado y sorprendente. Y entonces los medios alabaron la masiva participación vecinal para intentar salvar al finado. Y ahora me encuentro con esto. ¿Cómo es posible, entre gente civilizada, leñe?.

Por cierto, ¿os he dicho que esta persona era un inmigrante africano?. Igual aquí está la respuesta...

En fin, al cabo de unos 10 minutos, vuelve la enfermera para avisarme que otro imbecil (como yó, está visto), ha avisado por la otra puerta y ya lo habían recogido y entrado a urgencias, y estaba siendo revisado por los médicos.

Pues eso. Solo dos personas con cierto sentido del deber cívico. Y eso contando desde el momento en que lo ví. A saber cuanto tiempo llevaría ahí tirado. Y no voy cayéndome del guindo, no me extraña que la gente pase de un problema que no es suyo y "a saber qué habrá hecho ese...", pero joer, a mí me la suda si esa persona tenía un ataque, si iba de sobredosis, si tenía apendicitis o si acababa de descubrir que el Don Simón no se filtra tan facilmente como decía su cuñada. Había una persona tirada en el suelo y nadie hizo mención de ayudar, o sencillamente de ver qué pasaba para luego reirse si no era nada.

En fin, esta entrada no es para ponerme una medalla, sino porque ha sido una de las pocas veces en que noto que la rabia me sube por conductos que ni sospechaba que tenía. Hala, ya me he desahogado un poco.

A pasar buen carnaval.

8 Comments:

  • At 1/2/08 09:40, Anonymous NoIK said…

    Muy correcto lo que hiciste, yo también hubiese hecho lo mismo. Es increíble el hecho de que a estas alturas aún haya este "nivel" de racismo y despreocupación por por los demás...

    Un saludo :)

     
  • At 1/2/08 16:18, Blogger Soundtrack said…

    Muchas gracias, noik, parece mentira que aun se tengan que publicar entradas como esta...

    A pasar buen finde... ;)

     
  • At 1/2/08 17:51, Anonymous linubold said…

    Lo hiciste muy bien, Soundtrack. A mí siempre me sorprende la facilidad con la que mucha gente va solamente a por la suya y no se preocupa por los demás. Me alegro que por lo menos en el centro de salud se encargaran de este hombre porque me acuerdo de un caso dónde algien sufrió un infarto enfrente de un centro de salud y nadie de este centro se encargó de la persona porque según ellos eso era cosa de los bomberos.

     
  • At 1/2/08 20:37, Blogger El Cerrajero said…

    Se está fomentando una sociedad de egoístas y así pasan cosas como las que cuentas cada vez con más frecuencia.

    Te comprendo perfectamente, yo mismo he ayudado a unos cuantos --de todos los colores-- y la gente pasa: pasan los que pasean --'no es mi problema'--, pasan los taxistas --'mi taxi no me lo manchas'--, pasan los policías --'ya se le pasará'--, pasan algunos profesionales de la Medicina --'déjalo ahí en la sala de espera que ya iremos'-- y así.

    Si esto ocurre cuando la gente está viendo el dolor con sus ojos, ya no extraña que pasen cuando el dolor les pilla lejos: víctimas del terrorismo, malos tratos, torturas, etc.

     
  • At 2/2/08 17:54, Blogger Alberto said…

    Carnaval!!
    ;-)

    Y yo en casita a cargar baterias que estoy super cansao!

    un abrazo.

     
  • At 2/2/08 18:01, Blogger Soundtrack said…

    Gracias, Linubold, precisamente mientras estaba esperando que me atendieran en el ambulatorio, recordaba el lamentable episodio que mencionas... anda que, habiendo una vida en juego, preocuparse por un "a mí no me toca" es de lo mas rastrero que hay. Además, por lo que tengo entendido, las urgencias son comunes y obligatorias; la recuperación luego que se la quede quien le toque, pero esto... en fin. Sin comentarios...

    Cerrajero, gracias por la visita... Curiosamente, las últimas generaciones las veo mas generosas que sus inmediatamente anteriores... hay jóvenes que me han sorprendido con su reacción a determinadas situaciones, y "adultos" que han pasado de la forma que describes... no sé, igual la "generación egoista" se ha quedado un paso atrás y ahora por suerte están volviendo los valores, sean cuales sean... ojalá... Lo dicho, si el dolor bajo sus pies les queda indiferente, qué no pensar de lo que tengan lejos, bien sea de otro país o de otro barrio... En fin, al menos veo que queda gente con un mínimo de principios, lo justito para mantener la esperanza... ;)

     
  • At 2/2/08 18:02, Blogger Soundtrack said…

    Alberto!! que te exiges demasiado, hombre :)... seguro que una copilla en un sitio tranquilo tambien te repone energías ;)

     
  • At 6/2/08 16:34, Blogger Tamaruca said…

    Ostras, no me había enterado de la noticia. Qué pena, la verdad. Menos mal que "al tuyo" lo atendieron a tiempo. A mí también me han ocurrido cosas similares, en esa línea de "no mires hacia la derecha que hay un tipo en el suelo"

     

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